No podemos creer tan solo en las palabras, hay cárceles llamadas “Libertad”, programas demagógicos de nombre “Solidaridad”, mas que nunca debemos utilizar el lenguaje con cuidado, con el reto de inventar nuevas palabras, definir nuevos conceptos, para intentar ir más rápido que la ola de la difamación que hoy en día lo envuelve todo.
Desde lo que nos queda en el interior de cada uno podemos discernir y ser conscientes del verdadero significado de las palabras, donde la palabra Solidaridad se llena de contenido y darnos cuenta de que en nuestro tiempo ser solidario es una tarea imprescindible y nada fácil.
Les invitamos a leer y analizar esta situación para adentrarnos un poco mas a el significado de ser solidario.
Cerca del mar una mujer trabaja, Olga camina por la orilla, el agua cubre sus rodillas, hace frío, mucho frío. Olga tiene una red de pescar, la lanza al mar y consigue recuperar pedazos de carbón para venderlos en su población.
Olga tiene tres hijos, dos menores de cinco años. Su hija mayor cuida de los mas pequeños, mientras su marido bebe mucho, no trabaja, y cuando está borracho pega a su mujer y a sus hijos.
No es necesario ser asistente social para darse cuenta que Olga tiene problemas:
Problemas de salud. Olga tiene las piernas muy dañadas por tanto caminar en el mar.
Problemas en la familia. Su marido es alcohólico.
Problemas de trabajo. El marido no encuentra trabajo.
Problemas de educación. Los hijos no pueden ir a la escuela
Problemas económicos: Pobreza extrema
Problemas de violencia en la familia. Su marido les pega frecuentemente.
En resumen Olga tiene muchos problemas. Pero, ¿Que significa ser solidario con Olga?
La respuesta lógica es, preocuparse por sus dificultades y buscar soluciones a estos problemas. Pero sentimos que nos falta algo cuando nos hacemos las siguientes preguntas, ¿Sabemos como es Olga?, Conocemos sus problemas, pero ¿Puede resumirse a Olga sólo en sus problemas? Sabemos como se siente, que es lo que quiere para su familia, sus sueños, sus esperanzas. La respuesta es no.
Nosotros, vemos sus problemas, analizamos y planteamos solucionar sus problemas, pero no vemos la sonrisa de Olga, su generosidad, su inteligencia, su carácter. Los problemas no son las personas y Olga es mucho más que el cúmulo de sus problemas.
Podemos decidir trabajar el alcoholismo del marido. ¡Alcohólico! otra palabra que mata. Pero si el marido no encuentra trabajo, la vida es dura y la mente muy débil, si el alcohol barato se vende por todas partes, ¿Y si el alcohol fuera su única vía de escape?, Que sea pobre pase, pero ¡alcohólico!. Es increíble lo que nos pueden molestar los pobres alcohólicos. Va a ser difícil trabajar este asunto.
¿Cómo empezar entonces? Si lo supiéramos de verdad, nuestro trabajo seria tal vez más fácil.
Las respuestas de la sociedad son tantas como los problemas que se ven, nos decimos: “hay que enviar personas y dinero para elaborar proyectos sobre el terreno, hay que ocuparse de alimentar y educar a los niños, hay que construir industrias para que puedan trabajar, hay que cambiar el gobierno, seguro que es corrupto, etc, etc…”
Mientras, el bienestar de Olga y de su familia depende de la solidaridad de los demás, ya que su situación es el fruto de un sistema de grandes desequilibrios y desigualdades, contra el cual no podemos hacer mucho, salvo mejorar un poco la vida de Olga.
Lo poco que conocemos de la vida de Olga nos dice que ser solidario no es tarea fácil y el « querer ayudar » puede que no sea más que una buena intención, muy valida en sí, ya que al ayudar doy mayor sentido a mi vida, me realizo, pero ¿cambia algo en la vida de los demás?, ¿No crea nuevas dependencias?.
Pero sigamos con Olga, que mal que mal, cada día da de comer a sus hijos: frijoles, arroz y muy de vez en cuando algo de carne, o a veces nada.
Llega una organización no gubernamental a la zona y dice a Olga: “Señora vemos que su vida es muy dura, y creemos poder ayudarle con la educación de sus hijos, vamos a construir un comedor infantil, donde podrán comer todos los días “. “¿Todos los días?”: Pregunta Olga. “Bueno si, excepto los sábados y domingos porque no trabajamos”. “Gracias”: dice ella, “esto me ayudará muchísimo “.
La asociación construye y acoge tras dos largos y difíciles años de mucho trabajo, desgraciadamente las donaciones se acaban y se acaba el dinero y la asociación se ve obligada a marcharse. Olga no sabe que hacer. « Se había acostumbrado ». Dejo de buscar comida para sus niños. Ellos han crecido y ahora, comen más todavía. “Mama tengo hambre”: dicen, Olga había olvidado esta canción.
Ser solidario realmente no es fácil, ante graves problemas queremos dar respuestas inmediatas. El comedor no fue la mejor solución a los problemas de nutrición porque no hay nada peor que levantar expectativas que no se pueden cumplir, ni nada peor que retirar a Olga una herramienta de orgullo y de realización como es dar de comer a sus hijos. Recuperarla no será fácil para ella.
Ser solidario exige pensar. Cuando se me pregunta: “¿Qué puedo hacer yo?”. Me gusta contestar: “Lo primero es pensar en como se debe realizar una ayuda inteligente.”
Debemos tener en cuenta a las personas antes que a los problemas, tratar de ver que piensan las “Olgas” de sus propios problemas, de como los enfrenta y de como se organiza la red de actores sociales que gravitan alrededor de ella. Pensar en como actuar hoy para que sea útil mañana. Tomarte el tiempo de encontrar soluciones útiles, lograr ponerse en el lugar del otro. Pensar que dando parte de nuestro tiempo lograremos encontrar soluciones de ayuda.
Pensar sabiendo que no cambiaremos el mundo, pero que algo si se puede mejorar, la vida de Olga y su familia.